«Sonallah Ibrahim es un autor transgresor».

Editar Ese olor nos ha permitido adentrarnos en un universo literario de gran riqueza. Aproximarnos a la figura de su autor, Sonallah Ibrahim, es una tarea en la que estamos inmersos. En ese marco hemos entrevistado a Gonzalo Fernández Parrila, uno de los referentes en España de la traducción del árabe y los estudios literarios en esa lengua.

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Os ofrecemos una síntesis de esa entrevista:

«Sonallah Ibrahim es un autor transgresor. La transgresión en su sentido más amplio. Es una transgresión literaria en lo que respecta a una época todavía temprana, a mediados de los años sesenta, de romper las barreras entre los géneros y situarse a mitad de camino entre la novela y lo autobiográfico en un momento en el que eso todavía no era frecuente. Es también un transgresor y un rompedor en lo que se refiere a la lengua en un momento en el que todavía predominaba una lengua y escritura muy retórica. Es una lengua muy simple, voluntariamente desprovista de alardes. Y es también transgresor en cuanto a las temáticas. Entra de lleno en cuestiones que tienen que ver con lo político, con lo sexual. Y todo eso unido hacía que en aquella época fuera una bomba de relojería».

 «Creo que Ese olor es una de esas obras que podemos considerar como un clásico moderno. Es una obra, que pese a ser reciente, tiene ya el estatus de obra de referencia ineludible. Y creo que todos los escritores que se forman leyendo fundamentalmente literatura árabe, leen pronto esa novela. Es una novela de juventud en la formación de un escritor. Representa también muchas de las dificultades que algunos escritores tienen para sortear las barreras de la censura, las barreras del rechazo social, las barreras del rechazo familiar y, bueno, a pesar de ello, es un autor que persiste en esas posiciones y en esas actitudes que lo convierten también además de en un referente literario en un referente moral e intelectual. Sonallah Ibrahim  creo que ha proyectado y ha cultivado esa manera de que la literatura sea un poco más que textos escritos, que sea una manera de estar en el mundo».

 «La primera edición completa se publica en Sudán y Marruecos. Y eso significa que casi dos décadas después de su primer intento de publicación y censura en todos los confines del mundo árabe había gente de las nuevas generaciones de escritores apoyando, aunque fuera desde el anonimato, que esa novela fuera publicada íntegramente. De Sudán a Marruecos, probablemente en otros países, como Líbano, donde también hubo conatos de publicarla. Eso significa que su impacto trascendió Egipto».

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«Sonallah tiene una capacidad enorme para desdramatizar la existencia».

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Hace unos días tuvimos la oportunidad de charlar con Pedro Martínez Montávez, uno de los grandes arabistas españoles y todo un pozo de sabiduría. Nos habló de la cultura árabe, de su pasión por la literatura egipcia y de cómo conoció a Sonallah Ibrahim. Os ofrecemos un adelanto de la entrevista, donde el prestigioso intelectual jiennense rememora su encuentro, una tarde a finales de los 80 en El Cairo, con el autor de Ese olor:

“Lo conocí durante un viaje mío a Egipto. Yo ya había leído algo sobre Sonallah, había leído precisamente Ese olor, y empezaba a interesarme. Hice todo lo posible por conocerle. Estuvimos en su casa, en la parte de Heliópolis, una zona bien urbanizada, pero no de las más aristocráticas ni de las más lujosas. Pasamos toda la tarde hablando.”

“Sonallah es un tipo encantador, encantador. Cosa no difícil entre los egipcios, porque los egipcios son encantadores. Tienen una afabilidad que te gana desde un primer momento. Tienen una capacidad enorme para desdramatizar la existencia, siendo ellos como son, profundamente dramáticos, porque sienten muy en lo profundo. Una capacidad enorme para situar lo que ellos sufren en un segundo plano. Y tú tienes que hacer un esfuerzo enorme para profundizar en ellos, para taladrarlos. Si lo haces lo consigues. Si no, no lo conseguirás nunca.”

“Es un hombre muy fino, menudo. Tiene ese tinte un tanto cobrizo que con facilidad se da en los egipcios. Sonallah era, es un hombre muy firme en sus ideas, en sus preferencias, en sus principios. No alardeaba de lo que decía, ni mucho menos. Es una persona que se expresa con mucha firmeza, pero al mismo tiempo con bastante humildad y modestia. No es una estrella literaria ni mucho menos, ni nunca ha buscado serlo. Era un firme defensor de las libertades, como lo ha sido siempre. Tenía una formación marxista clarísima, y estaba absolutamente en contra del régimen.”

Muy pronto publicaremos la entrevista completa con Pedro Martínez Montávez.