Notas de la cárcel: febrero de 1963

Febrero, 1963

Con los surrealistas, uno no puede decir «¡el mundo se desmorona!». La cuestión del contenido no está fuera del alcance del artista. No podemos seguir diciendo «ya no hay nada más sobre lo que escribir». La situación en nuestro país no lo permite. Cientos de temas aguardan. Cientos de horizontes nuevos cada día.

[…] un aspecto negativo y peligroso. Atravesaremos una experiencia estalinista. Las nuevas generaciones no deben entender la política como una guerra entre ideologías. Están al borde de convertirse en una generación de cobardes. Han puesto punto final a la historia de la lucha revolucionaria previa a la revolución de 1952. […] Los hombres del régimen son honestos, pero se han educado en el miedo. ¿Cómo han llegado los trabajadores revolucionarios a odiar su país y regocijarse en las dificultades que estaba atravesando?… ¿Cómo la violencia ha podido destruir las conciencias de tantos? La humillación del hombre. Tres meses de terror, enero a marzo de 1959.*

* En la edición inglesa de Ese olor (New Directions, 2013), para la cual se recogieron estas notas, Sonallah Ibrahim anotó en esta parte:

Escribí el principio de este párrafo con un bolígrafo distinto, y fue borrado por precaución cuando los papeles salieron de la cárcel. Esta es la primera crítica al régimen (a pesar de nuestro apoyo político) que se expresa con franqueza. También borré las palabras indicadas mediante la elipsis en medio del fragmento.

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Notas de la cárcel: diciembre de 1962

Diciembre, 1962

La boca, al igual que la prisión, contiene cosas vivas cuando está cerrada.

Una historia en dos partes: en la primera, la gente entra y hace lo que tenga que hacer. Sus acciones son extrañas, espontáneas, aleatorias, fútiles. En la segunda parte, esa misma gente se comporta de manera sensata, una interpretación de su comportamiento previo, o de las leyes que han gobernado sobre todas esas acciones que parecían aleatorias, fútiles o fortuitas.

Existe una ley que lo gobierna todo, pero no lo sabemos. De nuevo, el tema de la coacción, de un poder externo al hombre. ¿La ley de la probabilidad?

El teatro épico de Brecht.

Qué poco sé.

Notas de la cárcel: junio de 1962

Junio, 1962

Aquello de lo que parezco estar más alejado, aunque pienso en ello todo el rato y espero alcanzarlo, es mi hombre interior. Tantos sentimientos, tantos pensamientos tan extraños y enmarañados.

Los colores y sus significados. El rojo es el amor. El amarillo, los celos. El azul, la tristeza. El verde, la lealtad. El blanco, la pureza. El morado, el anhelo.

El camino del escritor está lleno de sacrificios; todo debe entregarse a su arte. Pushkin pasó cinco años de su vida persiguiendo a su novia mientras ella jugaba con él. El escritor no debe permitir que nada se entrometa entre él y su obra o su arte. Es un santo y un mártir.

Este es el papel del artista en Egipto hoy en día. No escribir algo agradable solo por su valor estético. No dejarse llevar por aspectos filosóficos e intelectuales. No vivir cautivo de la experiencia personal, que podría desembocar en la soledad o en sentimientos de alienación y lo absurdo. No conformarse con reproducir de manera impresionista, neutral, superficial lo que acontece a la sociedad. Debe sumergirse en las profundidades de las personas y del individuo. Debe revelar el camino a seguir, debe elegir la dirección y cambiarla. Debe dirigir y jugar un papel en la vida del día a día, armado con su técnica, su experiencia personal, la conciencia de sí mismo, la persistencia y la disposición al sacrificio.

El escritor es responsable de cada palabra que escribe.

«Cuando la gente hable, escucha. La mayoría de la gente no escucha». El consejo de Ernest Hemingway en una carta a un joven escritor.

«Los iconos» en el 22.o Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética:
—Aleksandr Tvardovski: «El héroe de mi relato, a quien amo con todo mi corazón, a quien he intentado representar en toda su belleza, quien ha sido, es y será bello, es la verdad». Tólstoi.
—«Esos escritores que se apresuran a responder a los reclamos diarios, que nos informan de los sucesos de la actualidad, merecen el apodo de “filtros”. Para ellos, la construcción del canal Volga-Don no se merece más que uno o dos artículos en primera plana, escritos con rapidez y de manera superficial. Un reflejo de los hechos y nada más. Ese mismo tema le supuso a Vladimir Fomenko diez años de trabajo duro. No puedo ocultar mi miedo cada vez que veo a un escritor que corre a difundir una noticia antes de que los sucesos hayan madurado en su mente, antes de que haya experimentado una profunda necesidad de comunicarse con el lector».
—Shólojov: «Un escritor que habla de granjas de explotación colectiva no debería saber menos que un agrónomo local».
—Primero soy un comunista. Después, un escritor.

Notas de la cárcel: abril de 1962

Sonallah Ibrahim estuvo preso en la cárcel de Al Wahat durante cinco años. En ese tiempo, en el que también escribió su novela Ese olor, Ibrahim inmortalizó sus pensamientos en papel de fumar. Desde esta y por las entradas venideras, nos adentraremos en la mente activa de un preso político del Egipto de los años sesenta.

Abril, 1962

El Cairo se suicida. Los incendios del 52. La ciudad que se alzó y se destruyó a sí misma. La historia de la libertad en las calles, entre la gente. La gran ciudad desde cada ángulo, su dolor incipiente.

El héroe y las masas —Plejánov—, el culto a la personalidad.

Tortura: y desde entonces siente que, camine por donde camine, ya sea para entrar o salir, algo lo golpeará, algo lo conmocionará. Si alguien lo sorprende, sus músculos se tensan. Espera que lo abofeteen, que lo pateen.